Panel: Del acceso abierto y la transversalidad del desarrollo

La mañana de este jueves tuvo lugar en el X Encuentro Internacional de Investigadores y Estudios de la Información y Comunicación ICOM 2019 el panel “Acceso abierto y cultura infocomunicacional para todos como transversalidad del desarrollo”, moderado por la doctora cubana Gloria Ponjuán, y con la participación de la doctora brasileña Sueli Mara Ferreira, la doctora cubana Magda León, el doctor también cubano Alain de la Noval y el doctor español José Antonio Frías.

Ferreira, profesora titular de la Universidad de Sao Paolo (USP), abrió el panel hablando de algunas de las preocupaciones del gremio en relación al acceso abierto y de la manera de gestionar la producción científica en materia de comunicación.

La doctora se refirió específicamente al contexto latinoamericano y como se desarrolla este tema en nuestro espacio geográfico, donde predominan los países subdesarrollados o en vía de desarrollo.

La también asesora en el programa de Postgrado de Ciencias de la Información de la (USP), señaló que a partir del 2020 todas las publicaciones científicas que estén siendo financiadas por consejos públicos deben publicarse en revistas de acceso abierto o plataformas de acceso abierto compartibles. “Esta es una demanda que todos nosotros estamos pidiendo hace tiempo, que la producción científica esté disponible en plataformas de acceso abierto”, recordó.

Lo que pasa es que poco a poco eso ha sido publicado y a muchas personas les ha gustado, aunque ha habido mucha discusión. “Mutamos de un modelo de publicación en que los lectores pagaban por acceder a otros en que los autores tienen que pagar para publicar. Para nosotros no es muy sencillo, hay cuotas que son de 5 mil dólares”.

 “Es un modelo que, aunque en Europa se de bien necesita el apoyo de todos los países, y no sabemos si en nuestra región va a funcionar. Esto no es accesible a nosotros y vamos a estar fuertemente excluidos de este proceso”.

Precisó, además, que América Latina publica hoy de 13 a 15 por ciento de los artículos publicados por investigadores europeos. También especificó que en la región tenemos un ecosistema editorial muy fuerte, la zona geográfica que más ha trabajado el acceso abierto.

“Primero porque nuestras universidades invierten muchísimo en los portales de nuestras revistas, en los repositorios digitales, todos sin cobros al autor”, expresó.

Ferreira refirió el nuevo sistema Amelica en la conferencia de CLACSO en el foro especial de la UNESCO. Este sistema es una iniciativa interinstitucional comunitaria de varias universidades. “Amelica fortalece con tecnología e infraestructura los equipos editoriales de las instituciones académicas”, explicó.

Por su parte, el Dr. José Antonio Frías, profesor de la Universidad de Salamanca (España), también expresó preocupación por la interferencia de la economía de mercado en el acceso abierto a la información científica y particularmente en los proyectos que comienzan con financiamiento público para posteriormente ser privatizados. 

Frías abundó acerca del fenómeno de las empresas privadas que obtienen beneficios así y cuestionó, en particular, el modelo de negocio de las revistas científicas. Estas, detalló, a pesar de necesitar una inversión mínima, cobran en muchos casos precios de suscripción “abusivos”.

Sin embargo, aseveró que la presencia en revistas científicas de corporaciones privadas es necesaria para la acreditación del profesorado universitarios en países como España, donde incluso para ciertos programas doctorales se requiere la aparición en determinadas publicaciones. Lo anterior, explicó el catedrático, causa desinterés para trabajar con revistas de acceso abierto.

Otro asunto tratado por el investigador fueron las corporaciones responsables de las redes sociales académicas, las cuales, aseguró “tienen un modelo de negocio aún más cuestionable que el de las revistas científicas”, pues ni siquiera editan, sino que se limitan a poner la infraestructura para que los estudiosos coloquen lo valioso: los datos.

Contrastó la fuerte presencia de investigaciones en esas plataformas, frente a la poca publicación de trabajos en los repositorios institucionales creados por las bibliotecas de universidades y otros centros, donde la mayoría de los profesores no colocan sus trabajos, a pesar de que permiten la mayoría de las acciones que se pueden hacer en las redes sociales y son herramientas bien organizadas y abiertas.

En su intervención, la profesora titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana Magda León Santos, enfatizó que la cultura en las organizaciones es el espacio que nos lleva a todas las dimensiones organizacionales.

“Los temas de transferencia y colaboración están muy relacionados con las prácticas de la gestión del conocimiento dentro de las organizaciones que viene a ser prácticas que permiten mejorar todas las iniciativas que existen en las organizaciones”, comentó.

La cultura organizacional, detalló la investigadora, parte de poner en función del conocimiento y el aprendizaje aquellos valores, creencias, motivaciones que están en las organizaciones. “Esta cultura del conocimiento nos relacionas con la cultura infocomunicacional porque subyacen elementos para potenciar el uso de los recursos de la información y el conocimiento, el acceso a ellos, los canales de comunicación que se establecen en las organizaciones para poder compartir y colaborar entre todos”, precisó.

Habló de la experiencia del desarrollo de una comunidad de práctica o grupo de colaboración con el que han intentado estudiar temas relacionados con cómo crear en las organizaciones una cultura del conocimiento.

Para ello, explica, partieron de identificar los elementos que para la gestión del conocimiento serían importantes y que desde la cultura organizacional podrían entrelazarse. “Los aspectos fundamentales que consideramos fueron el estudio o el análisis de los procesos de la gestión del conocimiento, estudiando la esencia de cómo llevar a cabo estos procesos dentro de las organizaciones y que fueran más eficientes desde un pensamiento cultural”.

También se tuvieron en cuenta las competencias que debían tener los individuos en las organizaciones para poder llevar a cabo estos procesos, competencias relativas a la información, la documentación, la comunicación, herramientas digitales, la innovación, el cambio y el aprendizaje organizacional.

A su vez, el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (Cuba), Dr. Alain de la Noval, esbozó ideas en torno a los desafíos de la Comunicación para el Cambio Social (CCS), partiendo de la necesidad de acercarla a la realidad y modelo de cada sociedad.

De la Noval comentó el reto de avanzar hacia la consolidación y legitimación como campo académico, investigativo y de actuación profesional, y, particularmente, el imperativo de flexibilizar las metodologías, promoviendo un cambio de enfoques hacia modelos dialógicos, participativos y transformadores.

Igualmente, se refirió al reto de la democratización de la comunicación, reconociendo y garantizando, desde los marcos regulatorios y otras prácticas, que constituye un bien público, perteneciente a toda la ciudadanía, no privativo de periodistas y profesionales del área.

También abogó por potenciar nuevas pedagogías y espacios de comunicación que posibiliten la educación de los sujetos en derechos comunicativos y en equilibrio de poderes entre medios, poderes y ciudadanías.  

Como colofón, el docente instó a dignificar y revalorizar la sabiduría popular, en los barrios y comunidades, sistematizando experiencias para luego socializarlas, en un sistema en que el trabajo con la teoría parta de las prácticas para luego regresar a estas.

Para cerrar el panel, la doctora Ponjuán añadió: “nuestros modelos tienen que asegurar que hasta el último ciudadano tenga acceso a la información y la comunicación. El mundo se merece que preservemos la memoria, las costumbres y el conocimiento popular”.

Por: Laura Serguera Lio y Patricia Hernández Acevedo